5 películas geniales de Studio Ghibli que no son de Miyazaki

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Esta semana, los fanáticos de las películas del Studio Ghibli recibimos una genial noticia: un parque temático, basado en el bosque de Mi vecino Totoro, será inaugurado en 2020, en Japón.

Por mucho que la noticia nos parece un fantástico y merecido homenaje al maravilloso mundo de las películas del estudio, hay algo que no deja de inquietarnos: el como Ghibli parece ser, ante la opinión popular, solo las películas que el genial director Hayao Miyazaki ha realizado.

Ciertamente, Miyazaki es reconocido como el único director de Ghibli en ser premiado con Oscar, y sus historias, fabulosas y repletas de imaginación, son el estandarte de la compañía. No obstante, no son las únicas que vale la pena ver.

En GeekPill hemos querido rendir un pequeño pero sentido homenaje a las otras joyas menos conocidas de Ghibli, 5 películas en total que son muestra del talento que esconden otros grandes directores que han trabajado para el estudio de Totoro, sí, pero también de Okiyo, Seita y tantos otros:

5 películas geniales de Ghibli que NO son de Miyazaki

1. The Red Turtle (2016), Michaël Dudok de Wit

Sentida, apasionada y con altos méritos artísticos, The Red Turtle es una película de 2016 dirigida por el alemán Michaël Dudok de Wit.

Perteneciente a lo que pensábamos que sería «el período d Ghibli sin Miyazaki» (sabemos ahora que el director ha dejado su retiro), la película narra la historia de un un hombre que naufraga en una isla abandonada. Al creerse completamente solo, inicia esfuerzos por escapar en balsas construidas por él mismo. No obstante, estos esfuerzos son frustrados por un tortuga roja gigante. En un giro del destino, la tortuga se convertirá en su gran compañera.

La película no solo tiene una animación única, cuidada y sensible, sino que además tiene el gran mérito de ser la primera película no hablada de Ghibli. Echa un vistazo a su tráiler:

2. La tumba de las luciérnagas (1989), Isao Takahata

Testimonio desgarrador de la Segunda Guerra Mundial vista desde la perspectiva de las zonas más rurales de Japón, La tumba de las luciérnagas está basada en la novela homónima y semiautobiográfica de Akiyuki Nosaka. Su adaptación animada de 1989, fue realizada por Isao Takahata, el otro gran director de Ghibli y socio de Miyazaki desde el comienzo de la compañía.

Su historia sigue a dos hermanos que quedan huérfanos durante los bombardeos sobre la ciudad de Kōbe, y deben intentar adaptarse y sobrevivir en un medio hostil, donde la guerra ha secado la piedad de las personas.

La película no dora la píldora en absoluto sobre los horrores de la guerra, llegando a ser muy gráfica en ocasiones, pero sin duda honesta y sensible. Una joya del cine en general.

3. Susurros del corazón (1995), Yoshifumi Kondo

Aunque es menos reconocido que sus amigos Miyazaki y Takahata, Yoshifumi Kondo fue un eje importante de la maquinaria de Ghibli hasta su muerte, ocurrida en 1998, siendo colaborador en la animación de películas como La Princesa Mononoke.

En 1995, Yoshifumi lanzó su cinta como director, llamada Susurros del corazón, una de las más sensibles (rayando casi con melancólica) de todas las producciones de Ghibli.

La película se centra en una joven, llamada Shizuku, que decide pasar sus vacaciones leyendo cuantos libros pueda tomar de la biblioteca pública durante el verano. En el proceso, ella nota que cada libro que toma tiene la ficha de haber sido tomado recientemente por un joven llamado Seiji. Por diversas circunstancias, ambos se conocerán, descubriendo que están unidos por un lazo emocional bastante fuerte.

4. La colina de las amapolas (2011), Gorô Miyazaki

Ambientado en el Japón de la posguerra, cuenta la historia de Umi Matzuzaki una estudiante que, en ausencia de su madre, administra una pequeña pensión donde sobreviven él, su abuela y hermanos. Un día, él conoce a una joven con quien entablará una estrecha relación, mientras ambos luchan por sobreponerse a los cambios bruscos que sufre la sociedad japonesa en su intento por reconstruirse de las cenizas.

La película fue dirigida por Gorô Miyazaki, hijo de Miyazaki, quien tuvo un duro comienzo con su película Cuentos de Terramar (2006). Sin embargo, con esta bella pieza logró reivindicarse.

5. Pompoko (1994), Isao Takahata

Otra película estupenda de los inicios de Takahata, Pompoko no tiene evidentemente los toques de realismo y sensibilidad con que estaba dotada La tumba de las luciérnagas. Sin embargo, es una gran historia, repleta de homenajes a la cultura japonesa.

La película representa a los tanukis, una especie de mapache japonés que, según narran los mitos, son capaces de adquirir rasgos humanos. Una familia de estos tanukis descubren que el bosque que habitan está siendo amenazado por seres humanos que quieren construir una urbanización en él. Entonces, deberán abandonar sus cómodas vidas y empezar a defenderse.

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