‘Devilman: Crybaby’: Masaki Yuaasa nos da un retrato de lo mejor y peor de nuestras pasiones

‘Devilman: Crybaby’ es un arriesgado anime repleto de gore y metafísica a ritmo de techno

La primera obra que vi de Masaki Yuaasa fue The Tatami Galaxy. Vi los primeros tres episodios de paso, sin entender demasiado, pero cada vez más maravillado y con la certeza de estar en presencia de uno de los grandes directores de anime de nuestro tiempo.

Para quienes no conozcan la serie, va un pequeño resumen: The Tatami Galaxy es la historia de un muchacho que comienza la universidad, con una idea preconcebida de que van a ser los mejores años de su vida, años llenos de aventuras, sexo, amor, realización personal y todo lo demás que nos vendieron desde siempre.

En cada episodio, la serie se encarga de retar y desmontar los sueños del protagonista. Cada episodio puede comenzar con él siendo parte de un equipo de tenis o de un club de cine, o bien intentando ligar con una mujer, pero siempre acaban con el sufriendo una decepción, molesto por lo injusta y simple que es su vida. En ese momento las agujas del reloj dan marcha atrás dejándonos listos para otro episodio que estudiará otra posibilidad, esta podría ser una serie sencilla. Las ansias de sexo, popularidad y desarrollo de personal de cualquier historia de origen están ahí, pero Yuaasa se encarga de desarrollarlas con un enfoque estético impresionante. Cada episodio es un homenaje onírico y poético a lo mejor de la tradición del anime. Las posibilidades del medio y del espectador son llevadas un poco más allá.

Desde que vi esa serie, he seguido la pista a Yuaasa con emoción. Cuando Netflix anunció a finales del año pasado que produciría una adaptación suya del manga de Go Nagai, Devil Man, no dudé en pensar que se tetaba de otro gran proyecto. Por suerte, estaba en lo correcto.

Devilman2

En Devil Man: Crybaby Yuaasa parte de un marco que, aunque no lo parezca, es demasiado cercano al de The Tatami Galaxy. El protagonista vuelve a ser un hombre joven en proceso de maduración, que ve afectada su vida por un fenómeno sobrenatural. Si en The Tatami Galaxy, hablábamos de realidades alternas, en esta serie el punto de partida es la religión, pero no desde un punto de vista ético, sino a través de lo metafísico y sobrenatural que hay en ella.

El protagonista es Akira, un joven tímido y apocado, cuya vida se ve alterada luego del regreso a Japón de un amigo suyo, un profesor estadounidense que solicita su compañía para asistir a una fiesta Sabbat -de invocación demoníaca- en una discoteca.

En un ambiente de drogas sintéticas, música electrónica y sexo ambiguo, los demonios aparecen y uno de ellos posee a Akira. El demonio se impone, pero no altera el corazón del héroe: tan sólo le da sus poderes, desde entonces el joven se vuelve un guerrero poderoso, luchando por la causa de la humanidad contra los demonios.

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Con este argumento inicial, Yuaasa se lanza a meditar sobre las pasiones humanas que nos mueven. En cada capítulo la serie parece alejarse de lo humano para centrarse en lo sobrenatural, pero es una trampa: las pasiones que mueven a los demonios son las mismas que nos gobiernan y  la serie las muestra como un espejo tramposo, donde buscamos reflejarnos y quedamos atrapados.

Para hacer más inmersiva la experiencia, Yuaasa ha conjurado una estética que sólo podemos considerar como suya, completamente original. Al igual que en The Tatami Galaxy, aquí el director rompe con el marco estético del anime actual, tan occidentalizado, y nos devielve a los tiempos de Dragon Ball, Astro Boy, o Neon Genesis Evangelion, desdibujando el trazo adrede, experimentando con las formas incluso usando imágenes estáticas para aumentar la idea de que a momentos no contemplamos un anime, sino un cuadro o un fragmento de nuestra imaginación. Las imágenes narran, y esta serie lleva esa idea hasta límites increíbles.

Devilman Crybaby

En el apartado del guión, esta serie no desmerece a la obra en que se basa. Los diálogos de los personajes y las “improvisaciones” de los raperos callejeros, son poesía y le da contexto a las imágenes de la serie. Tienes sus fallas, y hay momentos en los que resulta un poco sobrecargada, pero en general funciona bien.

Devilman: Crybaby es una de las apuestas de Netflix para el mundo del anime este año. Te invitamos a verlo y estar atento para las novedades que están por venir.

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