‘Fe’: EA nos ofrece un viaje inmersivo a la naturaleza y la fantasía

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Tranquilidad, mesura, fantasía, paisajes delicados y artísticos… la verdad es que nadie usaría estos términos para describir a Electronic Arts, y si una sola persona lo hiciera tendría que ser alguien de gusto muy especial.

Desde su creación a mediados de los 80, EA tuvo claro su lugar en el mundo de los videojuegos. Ellos son el hogar de historias de acción, de deporte y combate, y tres décadas transitando por esa senda les han demostrado que estaban en lo correcto. ¿Por qué, si no, las entregas de Fifa siguen siendo un acontecimiento esperado cada año, a pesar de que la innovación y renovación no sean sus fuertes? EA ya tiene un camino definido, y sus fans lo agradecen.

Ahora bien, aunque el éxito de EA es innegable, no se puede decir que este les ha llegado sin dejar nada en el camino. Para poder ser la mejor versión de sí misma, esta compañía se olvidó por completo de lo que dejó de ser, y nunca se molestó en innovar con historias que rompieran su propio molde. Al menos así lo fue hasta hace un par de años atrás.

En 2016 nace EA Originals, una división de Electronic Arts que se centra en buscar propuestas indies sólidas de terceros, ayudarlas a crecer y distribuirlas. Fue bajo este experimento genial que nacieron Unravel, A Way Out, y el juego que nos ocupa ahora: Fe, un proyecto que probablemente muchos recuerden luego de que fuera anunciado en la E3 2016.

Fe ha sido desarrollado por el estudio sueco Zoink, los mismos de The Kore Gang, y es una propuesta narrativa estupenda. Una manera sencilla de definirlo sería: “una apuesta artística, que combina la narración visual sin diálogo y la fantasía para darnos un mensaje sobre ecología bastante emotivo”. Es una definición que se aproxima mucho a lo que sus desarrolladores han querido plasmar, pero se sigue quedando corta.

En Fe, los jugadores tomamos el control de un ser de fantasía, una especie de híbrido entre zorro y gato que debe completar una serie de puzles y pequeñas misiones, a medida que avanza por un bosque, rodeado de plantas y otros seres no menos majestuosos.

Si llegas a este juego esperando una aventura de fantasía tradicional, con grandes escenas de combate, lo mejor es que desistas. Fe no es un juego de relajación, pero no se trata tampoco de conquistar o dominar, sino de cooperar y defender.

La dinámica del juego nos pone a usar a nuestro avatar para interactuar con los seres del bosque, y así ir completando las misiones, que nos darán monedas y nos ayudarán a ganar más habilidades, que nos serán útiles para enfrentar a una serie de monstruos y robots alienígenas que amenazan la paz.

Lo primero que llama la atención del juego, es su uso del sonido. En cada interacción con un ser amigable nuevo, deberemos pulsar el gatillo del mando en armonía con él, para aprender su canto especial, su voz y el tono con que se comunica en el bosque con los suyos. Lo mismo ocurre con las plantas, a quienes debemos convencer de ayudarnos de un modo similar. Una vez que hemos interactuado con determinada planta o animal, podemos usar lo aprendido para pedir favores a otro de su especie, creando así un círculo de aliados por todo el camino.

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Supongamos que necesitamos saltar un par de metros hacia arriba: basta con acercarnos a una planta, hacer que abra sus hojas y nos permita usarla como trampolín. Lo mismo ocurre si necesitamos volar o correr para superar una falla en el camino o simplemente ir más rápido. Si nos compenetramos directamente con un ave o venado, ellos con gusto nos servirán de transporte. Se trata de un esquema cooperativo que quizá para algunos puede restar emoción, pero que nos sumerge en la historia en un nivel sensible mucho mayor.

Como complemento a todo esto, el sonido en el juego cobra mayor impulso con su banda sonora de fondo. Ella va y viene y es casi imperceptible si no se le presta mucha atención, pero a lo largo de los momentos cruciales sirve para aumentar la sensación de magia y de inmersión en la naturaleza que el juego conjuga.

Aunque con problemas ocasionales del frame, el apartado visual de Fe tampoco deja de satisfacer. Sus colores, sus escenarios y el diseño de sus personajes es vibrante y lleno de personalidad, con tonos de neón que nos hechizan y nos recuerdan a títulos similares como OriRime, por poner dos ejemplos próximos.

En este mismo apartado, la sensación de juego que ofrece Fe es bastante satisfactoria también. Aquí no tendrás mecánicas de movimiento difíciles o que te resten agilidad, pues los movimientos de Fe -el nombre del zorro- son veloces y orgánicos, fáciles de manejar al volar, correr o saltar.

Ahora bien, Fe no es un juego perfecto, y ni falta hace que lo fuera. Dos aspectos que le han sido criticados son, por un parte, su escasa duración -unas cuatros horas, aproximadamente-, y lo poco intuitivo que resulta a veces.

Al ser un juego dominado por animales que se comunican cantando, el jugador tiende a perder parte del trasfondo de lo que ocurre. En el juego hay algunas señales tutoriales dispersas, pero la mayor parte del tiempo hay que buscar por sí mismo el objetivo de cada fase.

Fuera de eso, Fe es lo que promete: una experiencia artística sublime, con un gran mensaje ecológico, que todos deberían probar.

Recordamos que Fe está disponible desde el 16 de febrero para Switch, PS4, Xbox One y PC.

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